Psicoanálisis, lo social y la época

Psicoanálisis, lo social y la época

La clínica, lo político y el lazo social son tres categorías que abren vías privilegiadas para interrogar y cernir cuestiones relevantes sobre la época y su efecto de subjetividad.

Se define la subjetividad como un efecto. Entonces, se trata del efecto subjetivo en cuanto a las dimensiones clínico, político y social.

Respecto de la época, siguiendo a Lacan, diremos que ésta está signada por la incidencia del discurso del capitalismo devenido global y las consecuencias de su articulación con el discurso de la ciencia y la técnica, imbuido de un desarrollo vertiginoso que excede largamente las regulaciones del discurso del Derecho.

Conviene comenzar agregando un signo de interrogación respecto de lo social. Es decir, ¿a qué llamamos social? ¿cuál es su estatuto?  ¿qué hace lazo? ¿qué hace comunidad?

Lacan afirma que el sujeto no es el individuo y distingue lo social de la agregación imaginaria que hace masa. Si el sujeto es un efecto del lenguaje sobre el viviente humano, su consecuencia es que no hay simetría ni intersubjetividad. Abordar lo social admitiendo que no hay intersubjetividad sino intersignificancia, implica admitir un sujeto eminentemente social a través de su articulación con el lenguaje, pero un sujeto que encuentra su valor en la singularidad que lo constituye, un sujeto impar en orden a sus determinaciones como efecto.

Lacan concibe el lazo como lazo de discurso. El discurso es el lazo social fundado en el lenguaje. El goce pulsional se sustrae a lo social, y como Freud ya lo destacara, se manifiesta en conflicto, como malestar en la cultura. La complejidad de la cuestión surge de la especificación que Lacan introduce en su seminario XVII donde presenta una estructura del discurso como aparato de lenguaje que articula y da tratamiento al goce. En el seminario siguiente definirá el discurso como artefacto distinguido del semblante.

Entonces, la pregunta acerca de lo que hace lazo prefigura una cuestión mayor, que nos lleva a considerar un lazo cuyo estatuto incluye la hiancia de estructura, un lazo que se sostenga en el lenguaje y en el vacío constitutivo de goce, una relación apoyada en una no-relación.

  • Para aprehender el relieve de la pregunta citamos un pasaje de Rodolfo Kusch (Kusch, 1953)

    No hay quizás experiencia más porteña que la de estar acodado en la mesa de un café contemplando el paso de la gente a través del ventanal. Se advierte en esa circunstancia una extraña relación. Algo participa simultáneamente de nosotros y del hombre que pasa solitario y silencioso por la vereda. El silencio, la fría apreciación de la distancia que nos separa y el ventanal, engendran un sentimiento singular de abismo que nos separa hondamente del transeúnte.

    Tomamos conciencia clara de que estamos en un instante peculiar de nuestra vida ciudadana. Un “aquí” y “ahora” en la ciudad en que se libera anchuroso un interrogante arrastrado a través del día, de las calles, de las oficinas. Después de vivir una verdad ficticia a ciegas, durante horas, días y años, nos topamos con la antípoda. Sospechamos que el humo del cigarrillo, la charla desgranada o el capricho de los dados son meros pretextos, porque en verdad, nos reunimos en el café para dejar un entre un silencio y otro, a través del ventanal, en las penumbras de la calle y prendido de cada transeúnte, una desazón primaria. Y en ésta, una auténtica aunque negativa integridad (…) Por sobre éstas se impone la certidumbre de que en este “aquí” y “ahora”, nada importa fuera de este abismo singular que entretejen el café, el ventanal, el transeúnte y nosotros.

    Aguda observación de Kusch que entrevee en el relámpago de su apreciación la hondura del abismo que subyace al lazo de la vida cotidiana en la experiencia de la ciudad. La instersignificancia implica que en el encuentro participa la relación de cada hablante con el lenguaje del cual es efecto. De allí la afirmación lacaniana de que no hay comunicación, ya preanunciado en el célebre axioma de que cada sujeto recibe su propio mensaje invertido del Otro. En cada encuentro no hay más que resonancia y malentendido.

    La ciencia aspira a una comunicación sin malentendidos a través de la formalización de la escritura, que halla su máxima manifestación en el matema. Pero la lectura y la transmisión del matema no pueden prescindir de la palabra. Concluyendo, la interrogación apunta a establecer ¿qué es lo que puede hacer lazo conservando la imparidad de la no-relación?

    Se trata del síntoma. El síntoma es lo que hace lazo, articulando real-simbólico e imaginario. El problema central a abordar es el ser del sujeto, ser que está hendido.

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Psicoanálisis, lo social y la época

La cuestión de la soberanía de los Derechos Humanos

Autor: Mario Kelman

Resumen

El Derecho intenta inscribir la vida en lo simbólico, sin que por ello, la norma y la vida se recubran mutuamente. Hay un fuera-de-norma del discurso de Derecho, que se define como campo de lo punible. Hay un fuera-de-norma del ser hablante en el discurso del psicoanálisis, no necesariamente punible, que se nombra como campo de lo sensible vivo, lugar donde se tramitan satisfacciones que van desde lo placentero a lo mortífero. El discurso del Derecho encuentra un límite y una falla. De ese vacío surge la necesidad del discurso de los Derechos Humanos, cuando el Estado de Derecho falla a su función. La figura del migrante muestra que el discurso de los Derechos Humanos también encuentra y reedita su límite y su falla. Tras un breve recorrido histórico con Hanna Arendt sobre migrantes y refugiados, surge la pregunta por la soberanía de los Derechos Humanos.

Palabras clave

  • DDHH
  • Derecho
  • Kelman
  • Migrante
  • Refugiado
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La pregunta por lo que hace comunidad

Autor: Mario Kelman

Resumen

Esta es una introducción a la articulación del psicoanálisis y lo político respecto de lo que hace lazo social.  Se interroga el estatuto de la comunidad y la puesta en común de lo parcial en una relación de vecindad. Se pone en diálogo textos de Freud, Lacan, Espósito y Hobbes. Se diferencia la política de lo político, ceñidas en la lógica del acontecimiento, no sin relación con la lógica del acto analítico. La política y el campo discursivo posibilitan la oportunidad de incidir en lo real que irrumpe con el acontecimiento. Ello pone en relación la política con la invención, con el síntoma. Real que inevitablemente remite al toque de lalengua, troumatisme de la estructura, sus irrupciones y modo de tratamiento. Se distingue tres niveles de articulación de la cuestión, respecto de la transmisión del psicoanálisis y el lazo entre analistas; los efectos de la política de la cura en el campo institucional y el aporte que el psicoanálisis puede hacer a la lectura de la política. El psicoanálisis introduce lo político por el sesgo del campo de goce, más allá de la función del Padre.

Palabras clave

  • comunidad
  • Kelman
  • política
  • síntoma
  • social
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